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  • Género: Narrativa
  • páginas
  • Año de Edición | idioma: Español
  • ISBN: 978-987-33-2419-2

Reseña

El factor común que aúna a los personajes de estas once historias es la imposibilidad de lograr aquello que constituye, aunque muchas veces ellos mismos no lo sepan, lo profundo de sus deseos. Criaturas de ciudad, hombres y mujeres, infiernos minúsculos latiendo bajo el espesor siempre tenue de lo cotidiano.

El de estos cuentos es un universo que nos pertenece a todos, un mundo que vemos todo el tiempo pero que, sin embargo, no deja de sorprendernos: el sol casi frío de una tarde, luz fluorescente en un bar cualquiera, recuerdos que se anudan y golpean como flechas, el aire denso anunciando lluvia y el deseo constante de encontrar, en la próxima frase, la respuesta justa, la excusa que retarde, aun cuando fuera inútil, el inevitable encuentro con el fracaso.

Textos que a primera vista aparecen distantes pero que, después, a poco de andar, nos revelan la mirada compleja y oblicua del sentimiento puramente humano.

Prologo del libro La Noche en Plena Tarde

[fragmento]

Acabo de utilizar el presente: nacemos. Eso es lo que está ocurriendo ahora, en estas palabras y en todas las que contiene este libro. Eso sentí cuando, hace unos pocos años, leí los primeros cuentos de Pablo Colacrai: está naciendo un escritor. No siempre las intuiciones se convierten en hechos concretos, claro. En este caso, su pulsión de vida, su interés por lo que ocurre en el mundo, sus desaforadas lecturas, colaboraron a que esa intuición se concretara. Colacrai (por otra parte ferviente y disciplinado nadador y jugador de fútbol), escribe cada día, lee cada día. Observa y piensa, ama y trabaja, cada día.

Sus relatos nacen del mismo modo, con la misma pasión y sencillez. Amasados con ingredientes simples en apariencia, productos de la observación y del amor, fraguados a fuerza de golpes imaginativos y circunstancias mínimas, intrascendentes para quien no sabe mirar en los recovecos de la vida cotidiana. La vida, ésa, que no sabe ni puede ser simple, y se nos ofrece en cada instante, infatigable, siempre la misma, siempre diversa, regalándonos sus olores y sus jugos, sus pequeñas felicidades, sus dolores intensos, sus milagros. Si no se naciera a cada momento, por otra parte, con el mismo asombro y la misma actitud maravillada, resultaría imposible vivir. Quiero decir, vivir de verdad, absorbiendo vida por todos los poros, poniendo la vida en cada ser y en cada objeto, trasmitiendo vida. Viviendo con el otro, sintiendo, compartiendo, alegrándose o sufriendo con el otro, quienquiera que sea ese otro.

[...]

De eso, en todo caso, se trata: de crear atmósferas que sugieran tormentas interiores o brisas refrescantes. Se trata de trasmitirnos conflictos acuciantes sin que tengamos por qué haber sido informados de la causa que los provoca, de hacernos asistir a escenas donde los personajes aman, luchan, fingen, odian, desean, sin que sepamos los motivos concretos que los mueven o conmocionan.

Narrar un hecho resulta muy fácil si nos limitamos a informarlo. El autor de buenos relatos no puede darse el lujo de derrochar el breve espacio que dispone. Si tiene buena conciencia, es decir, si lo que quiere no es atrapar engañosamente al lector en una trama ágil y liviana capaz de ser sorteada con facilidad. Si lo que quiere es construir caracteres vívidos insertos en situaciones en apariencia triviales pero que suponen turbulencias interiores no explicitadas, hará producir cada centímetro de papel como el buen labrador cada centímetro de tierra: preparará el terreno, arrancará la mala hierba, removerá piedras y terrones, abrirá surcos y recién entonces echará la semilla. Mucho trabajo previo es necesario para que la palabra se convierta en semilla. Para que la palabra, esa semilla, se extienda en ramaje de sugerencias y sensaciones, de visualización y plasticidad, de sabores y texturas, el escritor no tiene más remedio que producir escrupulosamente la atmósfera adecuada, como si se tratara de ciertos vinos que deben añejarse en ciertas cubas.

Se trata de eso, entonces, en los relatos de Pablo Colacrai: de climas cálidos o gélidos, de atmósferas tensas o morosas, de situaciones comunes convertidas en únicas y potentes a fuerza de autenticidad y de una voz personal, inconfundible. Que penetra la exterioridad y logra salir a la escritura con un mundo nuevo.

Alma Maritano

Rosario, 2012

Acerca del Autor

Pablo Colacrai

 

 Pablo Colacrai nació en 1977 en Noetinger, Pcia. de Córdoba, pero creció y vive en Rosario.

Entre otras distinciones, recibió en 2006 el primer premio en el Concurso De las sombras a la luz, organizado por la Municipalidad de Rosario y, en 2009, el relato “La noche en plena tarde” –que da nombre a este libro– obtuvo el primer premio en un concurso convocado por la Mutual de la Asociación Médica de Rosario.
Participó además de varias antologías de cuentos y algunos de sus textos fueron publicados en medios locales y nacionales.

 

 

 

 

Entrevista 

Fragmentos

Un hombre con suerte [fragmento]

Fué hasta el fondo del salón ingenuamente erguido, sin poder ocultar el esfuerzo que le costaba caminar. Pensé otra vez en irme, pero después me di cuenta que quería ver como terminaba la representación de esa noche. Prendí un cigarrillo y me recliné en la silla intentando adivinar, una vez más, cuánto había de verdad en el relato del viejo. Se me hacía imposible imaginármelo joven, entusiaste o enérgico. Era como si de su cuerpo hubieran desaparecido hasta los vestigios que permitieran recuperar algo de su vida más allá de esa vejez triste y patética. Todo el pasado al que él aludía, no sólo resultaba remoto, sino, sencillamente, inverosímil. Me pregunté si se daría cuenta.

Gato a la luz de la luna [fragmento]

Lo que pasó después Federico me lo contó con pocas ganas, una noche que estábamos bastante borrachos los dos y nunca más volvió a hablar del tema. De todos modos, con lo que sé y sin mucho esfuerzo de imaginación, puedo ver al viejo largando humo por la nariz y por la boca. Lo veo sabiéndose ganador de antemano. Alcanzo a divisar la espalda recta, los hombros altos, el cuerpo ligeramente ladeado hacia adelante y su mirada triunfal frente a un Federico sentado con las manos entre las piernas, haciendo un inmenso esfuerzo por darse cuenta de si eso es, o no, una broma. Hasta que de repente, no sé si por el tono de voz del escribano, o por lo que dice, o por cómo lo dice, no lo sé, pero en un momento Fede entiende que es verdad, que todo lo que está diciendo el escribano es cierto. Federico cuenta siempre que entonces una fuerza desconocida y visceral empezó a prensarle el pecho, se sentía asfixiado y con ganas de gritar y de llorar al mismo tiempo; pero antes tenía que irse, urgente, alejarse de ese ser espantoso que lo miraba, satisfecho mientras soltaba con displicencia la ceniza del cigarrillo. Y así, sin decir nada, como un zombi, se levantó y caminó con la mirada al frente, los puños apretados y los brazo tiesos, hacia el lado del río. Llegó hasta donde termina el parque, bajó las escaleras y, recién en la avenida Belgrano, cuando se supo fuera de la vista de Perea, empezó a correr

Prensa

Escritos desde la grieta, La Capital

Los cuentos reunidos en La noche en plena tarde dan cuenta de la capacidad expresiva de Pablo Colacrai. Historias vividas por personajes que transitan amores, miedos y silencios.

 

Ficciones que susurran verdades Cultura/Espectáculos, Rosario 12, noviembre 2012

Los once cuentos que reúne Pablo Colacrai en La noche en plena tarde (Río Ancho Ediciones, Rosario, 2012) llevan a la perfección aquello que dijo Ernest Hemingway sobre su novela El viejo y el mar: “Eliminar todo lo innecesario, para transmitirle al lector una experiencia”. Narrar lo inenarrable es el arte de Colacrai, quien con sobria sutileza logra sugerir y dar a leer (a un lector atento y cómplice) los indecibles matices de ambivalencia amor-odio en los vínculos afectivos como la pareja, la amistad o la afición compartida.

 

Río Ancho Ediciones presenta en sociedad su nueva ficción, Rosario 3

Los personajes de las once historias que componen el libro están unidos por la imposibilidad de lograr aquello que constituye lo profundo de sus deseos. El universo de estos cuentos es un mundo urbano y conocido, que se ve todo el tiempo, pero que, sin embargo, no deja de sorprender. Son textos que buscan en lo cotidiano la mirada compleja y oblicua del sentimiento puramente humano.